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El esparto en España en época contemporánea del siglo XIX al XXI

Hablar de esparto es hablar de tradición, oficio, costumbre, campo e historia. Podríamos remontarnos hasta el Neolítico. No hace falta…
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Hablar de esparto es hablar de tradición, oficio, costumbre, campo e historia. Podríamos remontarnos hasta el Neolítico. No hace falta irse tan lejos en el tiempo para hablar de él y de cómo esta fibra vegetal ha ido marcando a varias generaciones en España.

Desde finales del siglo XIX hasta la década de los 50 del siglo XX se vivió un periodo de esplendor, sobre todo, con los productos destinados al sector agrario. Fue tal el éxito que el esparto pasó a denominarse “fibra nacional” y ser parte importante dentro de la economía del país. Pero fueron los momentos beligerantes de Europa y la posterior situación política interna de España los que determinaron, en gran medida, el auge y el declive de este oficio.

Trabajando con mi maestro Francisco Moreno Tamayo -Foto: José Antonio Cortés Postigo
Trabajando con mi maestro Francisco Moreno Tamayo -Foto: José Antonio Cortés Postigo

Situándonos en la primera mitad del siglo XX, el desarrollo ferroviario como medio de transporte de mercancías y el hecho de la no participación de España en la Primera Guerra Mundial hizo que la producción se disparara al poder llegar a más sitios, aumentando así la demanda hacia este sector. El esparto estaba en casi todos los productos vinculados con la producción agraria. Requiriendo para ello mucha mano de obra para la recogida, trenzado y posterior cosido de las piezas como capachos, cenachos, esteras, alforjas, serones y cordajes.

Es tras la Guerra Civil, y posterior aislamiento internacional de España, cuando la industria del esparto vive un nuevo crecimiento. En estos momentos la recogida y venta de la materia prima estaba en manos del Estado y de los Ayuntamientos. Generando un cisma económico en muchas familias y obligándolas a caer en la clandestinidad para poder subsistir. Este periodo marcó un antes y un después en el concepto que se tenía del trabajo del esparto, ya que se vincula a pobreza y, en muchos casos, a represalia.

Limpia y prensa de esparto en la fábrica de Juan Gray en Aguilas (Murcia) 1910 - Foto: José Matran
Limpia y prensa de esparto en la fábrica de Juan Gray en Aguilas (Murcia) 1910 – Foto: José Matran

Ya en la década de los años 50, se producen dos acciones claves en el inicio del declive de la espartería. La primera fue la autorización, por parte del Estado, a importar fibras vegetales del exterior. En concreto de Argelia, uno de los países con mayor superficie de espartales. Y la segunda, la mecanización de ciertos procesos de trabajo de este oficio, como el picado, rastrillado e hilado.

Muchas empresas no se subieron al carro de estos nuevos tiempos y quebraron. Lo que propició un aumento de esa “clandestinidad”, sobre todo, en lo concerniente a la recogida del esparto.

Mujeres eligiendo la pasa Denia Marina Alta (Alicante) 1932 - Foto: Carlos Fuster Montagud
Mujeres eligiendo la pasa Denia Marina Alta (Alicante) 1932 – Foto: Carlos Fuster Montagud

Pero la puntilla final llegó durante las dos siguientes décadas con la introducción en el mercado de las fibras sintéticas. Siendo la primera gran perjudicada la industria cordelera, la cual eliminó el esparto en casi su totalidad.

Todo esto derivó en una subida del paro en las zonas donde este tipo de trabajo era parte fundamental de la economía de muchas familias, e incluso de pueblos enteros. Generando en muchos casos un éxodo del mundo rural hacia las ciudades.

Vendimia Fuenterrebollo (Segovia) 1953 - Autor: Ayuntamiento de Fuenterrebollo
Vendimia Fuenterrebollo (Segovia) 1953 – Autor: Ayuntamiento de Fuenterrebollo

Desde entonces, y hasta hace bien poco, el oficio de la espartería se asociaba a subsistencia y trabajo duro. Pero es a través del diseño, la propia materia prima, la sostenibilidad que va asociada a ella y el valor dado a volver a trabajar con las manos lo que ha permitido un “resurgir” de este oficio.

La clave está ahora en cómo hacer que este nuevo empuje no quede en el olvido. Ya que las personas que tenían los conocimientos pertenecen a una generación muy lejana respecto a la actual, y que a los pocos talleres que en su momento cogieron ese guante, les está siendo muy difícil conseguir ese relevo generacional tan ansiado en el sector artesanal.

Mujeres haciendo pleita de esparto en Campanario (Badajoz) 1928 -Foto: Ruth Matilda Anderson
Mujeres haciendo pleita de esparto en Campanario (Badajoz) 1928 -Foto: Ruth Matilda Anderson

Los factores a analizar son muchos. No sólo tendríamos que fijarnos en la forma de trabajo de la artesanía, sino también en la motivación de las generaciones actuales. Y en el apoyo que las instituciones públicas y privadas, tanto de carácter administrativo, educativo como cultural, pueden aportar.

Con este artículo he querido dar las pinceladas principales de este periodo para poder hacernos una idea general del contexto histórico en el que la espartería fue avanzando en nuestro país desde mediados del siglo XIX hasta nuestros días. Espero que en próximas publicaciones pueda ir profundizando en temas más concretos, y para mucha gente desconocidos, del esparto en estos últimos 200 años.

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